Lo primero que me llama la atención es la gigantesca biblioteca de estilo victoriano. La llaman Low Memorial Library, y fue alguna vez la biblioteca. Ahora ya no lo es. Es un salón de actos o algo así…En ese gran espacio central de la universidad deambulan cientos de jóvenes almas, apuradas por llegar… a alguna parte… a la biblioteca (la biblioteca real), su casa, un café…? No lo sé, y estoy demasiado entusiasmado para centrarme en ello. Sigo recorriendo: subo las emblemáticas escaleras y al llegar a la parte más alta, me acuerdo de Rocky, la película… en la parte más alta… me río. Sera posible? Estoy en una de las universidades más prestigiosas del mundo, el ambiente simplemente es distinto. Distinto a todo lo que he vivido antes, distinto a las universidades de Europa, que alguna vez visité… se siente un aire menos “académico-tradicional” pero mucho más activo. Me detengo. Me siento por un instante. Acabo de llegar a Nueva York pero por alguna razón no me siento extraño.
Ha pasado un mes desde ese primer acercamiento y el Patio Central de Columbia me impresiona todavía, aunque ya no como al inicio. Supongo que ya paso el shock inicial y ahora es parte de mi paisaje cotidiano. Este campus se ha convertido en el lugar donde paso el mayor tiempo, aquí como, aquí leo, aquí pienso, aquí escribo. Aquí me relaciono con la gente que, hasta hoy, conozco. Me sigue llamando la atención algo: la cantidad de estudiantes con rasgos asiáticos… supongo que son chinos, en realidad solo porque las estadísticas que me dieron al llegar, decían que ellos representan el mayor porcentaje de estudiantes extranjeros. Me surgen preguntas: Qué intenciones tienen al venir, Qué intenciones tiene su gobierno /si es este el que paga su educación/ y, Por qué estarían dispuestos a invertir tanto dinero en tantos ciudadanos de su país, si no estuvieran convencidos que esto no es un gasto, sino una inversión?
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